Inadecuado

Crónicas leonadas, primeras impresiones de Mac OS X Lion

Share

La pregunta del millón: ¿merece la pena? ¿me instalo Lion? Yo no voy a decirle si tiene o no que instalarse Lion en su Mac OS X. Usted ya sabe perfectamente si puede o no. Sabe si tiene los 2Gb de memoria mínima de RAM que hay que tener para que el sistema se instale (4Gb para mayor comodidad del mismo). Sabe si tiene un procesador en su equipo que disponga de, al menos, un Intel Core 2 Duo (ojo, no sirven los Intel Core Duo de los primeros Mac Intel que Apple lanzó en 2006). Pero, ¿quiere instalárselo?

Antes de leer este post habrá leído  una y mil guías[1] ,  opiniones[2] , manuales… o tal vez no. El caso es que tiene usted una sensación en la boca del estómago que le hace estar inquieto. Una pequeña voz de no sabe muy bien si es un ángel o un demonio diciéndole al oído: “tienes que instalar Lion. Es el último, hay que tener lo último… ¿a qué esperas?”. Mientras en el otro oído otra voz (de nuevo, no sabemos si ángel o demonio) le dice: “¿Lion? ¿vas a pagar por una simple actualización que convierte tu sistema que tanto te gusta en una especie de iPad y que la mitad de tus programas no funcionen? ¡Ni hablar!”.

Pero la realidad es bien distinta a todo eso. Tenemos la extraña impresión en nuestras cabezas (cosa que no nos pasó con Snow Leopard) que Lion va a ser un cambio muy radical, que las nuevas inclusiones tal vez no merezcan la pena y que existe una alta probabilidad que tenga que echar para atrás todo cuando me de cuenta que en realidad estaba mejor como estaba. O tal vez no, y descubra que las nuevas características me son afables y gratas, muy prácticas para mi día a día y me quedo con él. De una manera u otra es un riesgo y eso nos da miedo y/o respeto. He aquí la contestación a la pregunta que más he oído en las últimas horas: “¿te has instalado ya Lion? ¿qué tal va?”. Esta es mi respuesta.

Instalación

He instalado dos equipos a la vez: un MacBook blanco unibody de policarbonato con 2Gb de RAM, de la primera generación de unibody que hubo en este tipo de MacBook y un iMac Early 2008 de 24” de la gama alta con un Core 2 Duo Extreme a 3,06Ghz y gráfica nVidia con 512Mb, ampliado a 4Gb de RAM. La descarga de Lion la hice con el iMac y tras esta, tenía una aplicación de 3Gb y algo llamado “Instalar Mac OS X Lion”. Tras pasar un Onyx que repara permisos y actualizar el Time Machine en las dos máquinas, comencé el proceso.

Para instalar en el MacBook blanco lo que hice fue copiar la aplicación de Instalar Mac OS X Lion que había bajado de la Mac App Store en un DVD, directamente con el propio Finder en grabar en disco. Me copió la misma, luego la copié a la carpeta Aplicaciones del Macbook y listo. Nada de complicaciones ni cosas raras. No lo hice por red porque así de paso tengo una copia física de Lion (sí, ya lo sé, no hace falta, pero soy un maniático).

He de decir que Lion tiene el proceso de actualización más limpio, desantendido y directo que jamás he hecho en mi vida, y he hecho miles de ellos de todo tipo de productos y sistemas operativos. Unos cuantos clicks para aceptar las condiciones de usuario, una copia rápida en 3 o 4 minutos, reinicio y comienzo de instalación. No hay que tocar nada, no hay que hacer nada. Cuando terminó (en ambos tardó entre 30-45 minutos, más o menos) se reinició solo y ya tenía al nuevo felino en casa. Todas mis configuraciones, programas, datos… todo estaba ahí. Olvídense de instalar desde 0, no es necesario. De hecho, Lion está concebido como actualización de Snow Leopard, por lo que la instalación en limpio no es “una vía oficial”.

Tras el arranque, una ventana de introducción te avisa del scroll inercial invertido de Lion, con un detalle de esos que solo Apple sabe tener. El vídeo que aparece abajo para mostrarnos como hacerlo, en el Macbook aparecía un Macbook blanco pero en el iMac, aparecía un Magic Trackpad como el que tengo. Quiere decir que han grabado un vídeo para cada tipo de ordenador o periférico soportado para que veamos el nuestro. Son pequeños detalles que certifican ese espíritu Apple que se preocupa hasta del más mínimo detalle.

En el primer arranque del iMac detectó que había tenido instalado alguna vez el Total Finder, lo clasificó como software incompatible y lo copió a una carpeta a tal efecto. En el caso de una de las máquinas, hay instalado Photoshop CS5 y al detectar el arranque de un servicio del mismo (AdobeCSS) advirtió que para que este funcionará debía instalar un motor Java en el equipo (que como sabemos no se instala en Lion por defecto). Se le dice que sí, se conecta y lo instala. Tras esto, detectó las actualizaciones de iTunes y el resto  que ya hemos comentado[3] . Mientras, Spotlight se puso a indexar el disco. El Macbook blanco con 250Gb de disco ocupado al 50% tardó unas 3 horas y en el iMac con 500Gb y un 75% ocupado unas 4 horas y media. La verdad que fue un proceso lento, pero no por ello dejaba el equipo inservible.

Y Lion funciona…

Al echar un vistazo tras el primer arranque, todo parece igual y hemos de empezar a movernos y abrir, por ejemplo, el Finder, para darnos cuenta de los cambios. LaunchPad la primera vez en el MacBook tardó unos minutos en inicializarse y cargar las aplicaciones, pero en el iMac se ve que lo hizo en segundo plano y cuando lo arranqué ya lo tenía disponible.

Comencé a repasar gestos, Mission Control, fluidez del equipo, aplicaciones a pantalla completa, etc. Todo fenomenal. La Full Screen App en realidad es bastante curiosa porque imaginad que creáis un Space donde ponéis una sola aplicación maximizada, pero que la barra de menús desaparece a no ser que vayamos con el ratón a la parte superior de la pantalla. Es así de simple, nada traumático y entiendo que será muy simple de implementar por tantos desarrolladores como quieran usarlo. Tanto en el Macbook como en el iMac, las cortinillas, efectos, transiciones, cambios de escritorio a dashboard o aplicaciones full screen, así como Mission Control se nos presenta muy fluido y funcionando sin pararse, sin hacer extraños, nada de nada. Todo funciona a la perfección, incluso las ventanas emergentes que ahora tienen un curioso efecto rebote al aparecer que va muy bien.

Un pequeño repaso por las novedades y lo primero que me doy cuenta es el rendimiento general. Safari es mucho más rápido, arranque más rápido y su navegación, juego de pestañas e incluso en carga de las páginas ha ganado varios enteros. De igual forma, el equipo va más fluido, más suave. Las ventanas se abren más rápidamente, todo se carga antes y compruebo satisfecho que los dos Mac en general, han ganado un rendimiento importante con respecto a Snow Leopard. La temida bola de la muerte multicolor no ha hecho acto de presencia en ningún momento.

LaunchPad es muy bonito y se presenta muy bien, pero me sigue gustando más el stack de aplicaciones o Spotlight y lo he quitado. Sin embargo a mi mujer le ha gustado mucho y ya está ordenando en carpetas todas sus aplicaciones para encontrarlas mejor. La práctica del gesto que lo arranca (tres dedos y pulgar que se juntan al centro) es un poco complejo al principio, pero al final te vas haciendo con él. Mission Control le da un extra de productividad a lo que era Exposé, sobre todo por el hecho que los widgets del dashboard se inicializan y cargan al principio, lo que elimina las pesadas esperas cada vez que arrancabas por primera vez en la anterior versión. En realidad, Mission Control sigue siendo Exposé en su esencia, pero mejor ordenado y con las aplicaciones full screen en la parte superior.

Finder funciona mucho mejor y más rápido. La nueva opción de Todos mis Archivos es bastante práctica, pues clasifica los últimos archivos del disco por fecha de modificación y por tipo, en columnas tipo iPad que podemos mover de izquierda a derecha. Para localizar rápidamente un último fichero que hayamos grabado, generado o copiado es muy práctico.

Llegados a este punto del Finder, es cuando encontré la única pega que le he encontrado al sistema. Mi iMac Early 2008 tiene una tarjeta de red que no es compatible con AirDrop, de forma que no lo soporta y no aparece. El Macbook blanco unibody sí, y aparece AirDrop en Finder. Tomen nota, porque solamente estos equipos son los que podrán usar AirDrop debido a que las tarjetas de red han de soportar un método de envío que no todas soportan: MacBook Pro (Late 2008 o superior), MacBook Air (todos), MacBook (Late 2008 o superior), iMac (Early 2009 o superior), Mac mini (Mid 2010 o superior) y Mac Pro (Early 2009 con tarjeta AirPort Extreme o Mid 2010).

El guardado automático no está aun muy implementado por lo que no se puede probar bien junto a Versions, pero una cosa que se agradece mucho es el tema del Resume. Es una tontería de implementación, sinceramente, pero es un añadido magnífico. Cuando apagamos, ahora el equipo se apaga y punto. Nada de preguntar por pestañas del navegador o grabar el documento. Se apaga y guarda el estado en que quedaron las aplicaciones antes de cerrarse. Cuando arrancamos, nos reabre todas las aplicaciones y vuelve a ponerlo todo como estaba, incluso la ventana con un documento que no habíamos grabado. Este resumen puede activarse o desactivarse a voluntad en cada apagado o reinicio con un simple check. Algo muy productivo.

Aplicaciones

Hay casos realmente reseñables. Todavía tengo pesadillas con el rendimiento tan pobre que iPhoto’11 tenía en Snow Leopard. El resto de aplicaciones de iLife’11 tienen un buen rendimiento y no dan problemas. Pero lo de iPhoto era horroroso. Tardaba casi un minuto en detectar la cámara réflex conectada, muchas veces se quedaba parado sin motivo y sobre todo, y principalmente, iba muy lento para hacer cualquier cosa.

Pero iPhoto en Lion es otro programa. Otro mundo. La cámara se ha detectado literalmente en 2 segundos desde que la he encendido, la importación no ha ralentizado el resto del equipo como era usual. La aplicación va bien, fluida y sin problemas, tal como el resto. Pero eso sí, ahora el pasar las fotos se hace con cuatro dedos, por lo que si no lo hacemos bien es probable que se detecten los tres que es movernos entre escritorio, dashboard y aplicaciones full screen.

De igual manera, el conjunto de aplicaciones probadas (tened en cuenta que no llevo ni 24 horas con Lion) han ido a las mil maravillas. Sparrow a pantalla completa es una delicia, iTunes funciona más fluidamente (el nuevo, 10.4 ya escrito en Cocoa y a 64 bits) y Final Cut Pro X sigue corriendo a las mil maravillas y sin problemas. Es más, ahora le cuesta menos a la hora de moverse mientras hay renders en segundo plano. Sin duda, la mejora de rendimiento es la característica más reseñable de todas.

Conclusiones generales

¿Me cambio a Lion? La respuesta es simple: si tienes alguna aplicación que sea incompatible con él todavía (recordar consultar la  web RoaringApps[4]  de la que os hemos hablado varias veces) o usamos programas como FreeHand que están hechos en arquitectura PowerPC y no funcionaran, lo mejor es que nos quedemos como estamos. Hemos de tener todas las garantías que el nuevo sistema no va a dar problemas con nuestras aplicaciones de uso más común y herramientas de trabajo. Para eso, tenéis la web, fuente inagotable de sabiduría.

Yo mismo he localizado un fallo del Citrix Gateway Access Plugin, cuyo servicio unido al sistema se enciende y empieza a consumir el 100% de la CPU lo que hace que nuestro Mac se convierta en un avión en dirección al Sol. Para eliminar este maravilloso AGAdminService, no se puede hacer desinstalando, sino que hay que (tras desinstalar el programa asociado) ir a /usr/sbin, renombrar el archivo, matar el proceso y luego borrar el archivo. Pero hemos de tener en cuenta que muchas compañías, muchísimas, no han podido (o no han querido) probar Lion hasta que se ha lanzado ahora, ya que para obtener legalmente las previews había que pertenecer al programa de desarrolladores de Mac OS X. Por lo tanto, fallos o incompatibles hay y habrá, pero nada que no pueda solucionarse.

Pero lo realmente importante, lo que más hemos de tener en cuenta a la hora de contestarnos, no es si nos va a gustar el scroll inercial inverso (que puede desactivarse) o el LaunchPad, o las Full Screen Apps… todo eso son añadidos que se agradecen en el sistema y están muy bien. Pero por lo que realmente merece la pena Lion, es porque da una estabilidad, rendimiento y funcionamiento a nuestro equipo muy superior a Snow Leopard. Tanto en trabajo de sistema como con aplicaciones, veremos que nuestro equipo parece haberse hipervitaminado.

Por lo tanto, si no usáis ninguna de estas aplicaciones problemáticas, no os lo penséis porque no os vais a arrepentir. Mac OS X Lion tiene los justos ingredientes que le dan mayor productividad y vistosidad al sistema, pero centrándose en lo realmente importante para un usuario: que el equipo vaya mejor. Y va muchísimo mejor.

Y si tienen cualquier duda o prueba o consulta, no duden en preguntar que para eso estamos aquí.

 Crónicas leonadas, primeras impresiones de Mac OS X Lion[5]  escrita en  AppleWeblog[6]  el 21 July, 2011 por neotheone
 Enviar a Twitter[7]  |  Compartir en Facebook[8] 



Extraído de:
 AppleWeblog – Crónicas leonadas, primeras impresiones de Mac OS X Lion[9] 

 ResumenTecnologico.com[10] 

Fuente: Resumen Tecnologico
Share     

Links
Tags
firefox, apple, windows, software, photoshop, dvd, julio, aplicaciones, facebook, ipad, mac os x, app store, leopard, 21072011, juliocsarfernndez, probando mac os x lion, responderjulio